En la actualidad, la gerencia moderna se enfrenta con nuevos retos cada día. Entre ellos, un fenómeno se destaca por su relevancia e incidencia tanto en el bienestar laboral de los colaboradores como en el cumplimiento de metas: El mobbing laboral se ha venido perfilando desde hace una década como un mal que se encuentra enquistado en los rincones más profundos y recónditos de las organizaciones.
Pero, ¿qué es exactamente el mobbing laboral? El término en sí proviene de la psicología animal; un perfecto ejemplo para definirlo es el cuento del patito feo que es cruelmente picoteado por los demás de su especie debido a sus diferencias.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) explica en su “Convenio sobre la violencia y el acoso” (2019) que la expresión «violencia y acoso» en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género, y el acoso de carácter sexual.
Acoso Laboral en Pandemia: ¿Cómo ha fomentado la pandemia las situaciones de abuso alrededor del mundo?
Es comprensible que la idea en común que se tiene del “teletrabajo” sea estar aislado en casa realizando las labores cotidianas de forma remota, sin embargo no hay nada más lejano de la realidad. En un entorno remoto, es posible que los fallos comunicativos generen roces e inconvenientes que pueden conllevar a desarrollar un ambiente de trabajo tóxico, no únicamente por las características de aislamiento y distanciamiento sino también por el alto número de horas que, en muchas ocasiones, deben cumplir los trabajadores frente a sus ordenadores para llevar a cabo sus tareas.
Leslie Levy August -Founder & Principal at Fremont Peak Capital- enumera los 5 riesgos principales de las quejas de Mobbing Laboral en remoto durante COVID-19. De acuerdo con Leslie, uno de los factores que más inciden en el acoso laboral en tiempos de pandemia es el incremento de trabajo y estrés por parte de algunos gerentes de las organizaciones.
Antes de la pandemia, el 84% de los trabajadores estadounidenses dijo que los gerentes de personal mal capacitados crean trabajo y estrés innecesario. Si trasladamos esto a la nueva realidad, nos encontraremos con un grave problema, no solamente de comunicación y acoso, si no también de falta de capacitación y obtención de herramientas adecuadas para llevar a cabo efectivamente un trabajo remoto. El estrés de forma remota puede traer consecuencias desastrosas y se manifiesta de distintas maneras, como por ejemplo:
- Tiempos irreales de cumplimiento de actividades, plazos excesivamente cortos
- Aumento en las horas de la Jornada Laboral
- Cambios de humor repentinos
- Críticas exacerbadas al trabajo de los demás compañeros
- Exclusión del ambiente de trabajo
- Expectativas de cumplimiento de trabajo extremadamente altas
En la mayoría de los casos, el mobber (persona que lleva a cabo el acoso) caracteriza a las víctimas como difíciles o imposibles de trabajar con ellas y las culpan por traerse los problemas a ellas mismas, por esta razón el acoso laboral es una actividad compleja de detectar y más que todo de erradicar.
El abuso espiritual: la cara más silenciosa del Mobbing Laboral
A menudo creemos que el mobbing o acoso laboral está ligado al ámbito meramente sexual en los espacios de trabajo, sin embargo, esto es una gran equivocación.
Existen diversos tipos de abuso laboral, como por ejemplo el abuso espiritual en el trabajo, el cual ocurre cuando el líder de una organización profesa algún tipo de religión y utiliza sus creencias espirituales o religiosas para herir, asustar o controlar a sus trabajadores. Puede involucrar a alguien que obligue a los colaboradores a participar en prácticas espirituales o religiosas cuando estos no lo deseen.
El abuso espiritual en el trabajo es una forma de abuso emocional y psicológico que en muchas ocasiones también suele ser verbal. Se caracteriza por un patrón sistemático de coacción y control a través de acciones como las siguientes:
- Gaslighting
- Desmoralización, difamación de los trabajadores
- Esclavización a la estructura autoritaria
- Preferencia de aquellos que “sí cumplan con la palabra religiosa”
- Codicia y fraude, necesidad de controlar el salario de los colaboradores
- Exigencia de tiempo extra para el “cumplimiento” de actividades extra laborales.
En muchas ocasiones, cuando el grupo es mayoría, el colaborador víctima se siente inutilizado, ya que es incapaz de manifestar sus verdaderos puntos de vista con respeto a la “religión” que se profesa por temor a que sus compañeros puedan tomar represalias. Pascal Zivi, menciona en su libro “los abusos espirituales”, que la mayoría de las personas que se ven inmersas en las redes de abuso espiritual, llegan a este stage por voluntad propia, debido a una “iniciación” amable y amorosa por parte de los profesantes de la fe, quienes en general, al inicio suelen tener encuentros a través del Love Bombing, el cual consiste en bombardear con “amor” de todas las maneras posibles al recién llegado con la finalidad de “convertirlo en un miembro más”.
Finalmente, este tipo de grupos terminan controlando al nuevo colaborador, hasta que se ve inmerso en una red participativa de la cual puede ser muy difícil salir sin ayuda del reconocimiento de que efectivamente existe un problema de abuso espiritual laboral.
Acoso Laboral en Panamá: ¿Qué leyes protegen al trabajador y cuáles son las consecuencias a las que se enfrentan los “Mobbers”?
Aunque Panamá suma con la disposición para aprestar, condicionar y disponer sanciones directas contra el Mobbing Laboral, a través de la Ley 7 del 14 de febrero de 2018 sobre el acoso laboral, actualmente el grave impacto de este fenómeno en la salud mental de los trabajadores sigue siendo tomado a la ligera por muchas organizaciones que se rehúsan a reconocer la existencia del mismo en sus filas.
De acuerdo con la Ley Nº 7 del 14 de febrero de 2018 que adopta medidas para prevenir, prohibir y sancionar actos discriminatorios, quienes cometan estas clases de delitos de acoso sexual, racismo, sexismo y hostigamiento laboral, pueden terminar sancionados de manera personal o a nivel empresarial, con sanción de multa entre dos (2) y diez (10) salarios mínimos legales mensuales para la persona que lo realice (mobber) y para el empleador que lo tolere (víctima).
Además de apoyarse en la ley, es fundamental para la víctima encontrar otras fuentes de fortaleza y validación espiritual y obtener apoyo fuera del lugar de trabajo (entorno familiar). Documentar todo lo que sucede a veces puede ser útil en una situación legal, pero rara vez es suficiente para detener el acoso, sin importar cuán flagrante sea.
De ahí, radica la importancia de mantener un departamento de RRHH con capacitación suficiente para abordar el problema de manera efectiva, saber reconocerlo y detectarlo es fundamental para la salud de los colaboradores y de la organización misma.


